Sara C.'s profile,;.:_+*+*S@p@ri*+*+_:.;.PhotosBlogListsMore ![]() | Help |
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,;.:_+*+*S@p@ri*+*+_:.;.February 08 Y... recordohola gente!! pos como no sabia k poner, aki esta una "pekeña" historia k hice para un trabajo de lengua No he sido muy orijinal con los nombres de los personajes, asi k no os extrañe encontraros el buestro, ante todo, lo unico ke he cojido son los nombres (excepto en algunos casos) la personalidad es cambiada asi k no me pegueis porfa.
Banco de SINPASTATI, 19:30 Noviembre
La cola era interminable, había ancianos, señores, señoras, niños,… Todo se resumía en una melodía de ensordecedores ruidos combinados, niños que llevaban horas en la cola junto a sus padres, que permanecían indiferentes al alboroto de sus hijos. De vez en cuando, se veía cómo, una cola que abarcaba todo el interior del banco y unos diez metros del exterior, avanzaba un paso y a duras penas salía una persona con cara de alivio. En el interior del banco, el bochorno era tal que los suelos estaban encharcados del sudor de la gente que cada vez se impacientaba más y más.
En la cola un hombre aguardaba impaciente en la calle, apenas cuando empezaba a entrar en el establecimiento oyó un ruido… ¡Un disparo!, a continuación escucho una voz masculina que dijo…
-Todo el mundo quieto, esto es un atraco –
El hombre reconoció la voz como la de el muchacho que iba dos personas antes que el en la cola, un muchacho que a primera vista le habría parecido de lo mas normal.
En el interior del banco el espectáculo era distinto, lo sucedido fue:
Un muchacho no demasiado mayor, de unos veinticinco años más o menos, se adelanto unos pasos echando al suelo, accidentalmente, al hombre que tenia delante, saco una pistola de un bolsillo interno de la chaqueta, a continuación, disparo al techo, que le lleno la chaqueta de polvillo blanco y grito:
-Todo el mundo quieto, esto es un atraco. ¡Dejadme pasar!, ¡dios! que lleno esta esto, ¡Es imposible pasar!-
La imagen era bastante cómica, salvo por la pistola y el agujero en el techo. Obviamente la gente estaba asustada, pero, repentinamente, se oyó una risita. Esto sacó de sus casillas a Patxi, que así se llamaba el atracador, y exclamo:
-¡Ya está bien!, ¡todos al suelo, manos a la cabeza y silencio absoluto!-se abrió paso hasta la caja mientras sacaba un saquito de su mochila, finalmente le dijo a la cajera:
-Y ahora, tú, mete todos los billetes de 500€, 200€ y 100€ que quepan en el saco. ¡Y no hagas nada raro!-
Una vez tuvo el dinero, salió del banco, al estar fuera oyó cómo se activaba la alarma, echo a correr mientras guardaba la bolsa en la mochila y se la colgaba de la espalda. Según se alejaba, oía las sirenas, de la policía cada vez mas cerca. Continuó corriendo por un callejón, suficientemente estrecho como para que un coche no quepa, pero, no lo suficiente como para frenar a una moto, Patxi continuó por el callejón con la esperanza de haber frenado la persecución, su intento de huida fue frustrado por una valla en el medio del callejón, cuando ya era capaz de ver el otro extremo del callejón.
Patxi nunca había sido un buen trepador así que esperó a ver si la persecución había cesado, se convenció de lo contrario según veía una rueda de moto justo detrás de un coche de policía, que frenó en seco delante del callejón, a duras penas trepo encima de la valla, vio la moto a mitad de camino y no dudo en tirarse hacia el otro lado, cayó medio de lado, medio de pie, desestabilizándose casi por completo, volvió su torso para ver a los policías, mientras se levantaba y volvía a echar a correr, tan desestabilizado había quedado tras la caída que, cuando los primeros rayos del sol que asomaban por la esquina empezaban a rozar su tez, pisó una tapa de una papelera, que había tirada en el suelo y resbaló, deslizando hacia delante los pies, mientras que su cuerpo caía, haciendo amago de querer permanecer en el mismo sitio, golpeándose así la cabeza contra el suelo y emitiendo un sonido hueco las varias veces que rebotó, su cuerpo inconsciente continuó deslizándose hacia adelante hasta quedarse tendido en medio de la acera.
Cuando la policía llegó, habían transcurrido dos minutos, desde la lejanía vieron un gran corro de gente, la aglomeración de personas era mayor de lo que parecía, y esperaban.
Los policías se abrieron paso a duras penas entre la multitud y al contemplar el cuerpo inconsciente, no pudieron evitar soltar una pequeña risa. Sin gran demora llamaron a una ambulancia, que llevo a Patxi al hospital.
Dos semanas después, Patxi despertó de su coma, al abrir los ojos vio a una joven vestida de blanco que miraba unos papeles. Tras intercambiar una mirada con ella pregunto: -¿Dónde… estoy? ¿Me he muerto? -No, estás en un hospital, acabas de despertar tras haber estado dos semanas en coma-le contestó la fina y tranquilizante voz de la enfermera. -¿¡Dos semanas!? -Si -¿¡En el hospital!? -Exacto - Y… ¿Quién soy? -¿Cómo, no recuerdas tu nombre? -No, apenas recuerdo algo, tan solo que estaba escapando, corría hacia una curva tras la cual asomaban unos rayos de luz, me seguían, no recuerdo quien, entonces, me caí, y todo se nubló, de pronto estaba rodeado de gente y a continuación estaba aquí. -Llamaré al doctor-afirmó la enfermera-Enseguida vuelvo, por cierto, me llamo Satsuya-Dijo dirigiéndole una sonrisa.
Cuando Satsuya hubo salido, Patxi afinó el oído, quiso y logró escuchar la conversación que se había iniciado entre Satsuya y un hombre al que luego conocería como Mikel, el gerente de la prisión, la conversación comenzó: -¿Cuál es su estado?-Pregunto Mikel. -¿se ha despertado ya?-Quiso saber Azurik, uno de los carceleros, que solía acompañar a Mikel. -Se ha despertado, pero… -De acuerdo-la interrumpió Mikel-En ese caso, lo trasladaremos a nuestras instalaciones -Pero su estado es crítico, no recuerda nada -nuestra psicóloga lo atenderá. -No creo que resulte tan fácil, necesita atención médica. -¡Un cuerno! Castigo es lo que necesita-Exclamo Azurik -ese hombre ha cometido un crimen, no merece una habitación blanca e impoluta, con múltiples ventanas que dejan pasar los trinos de las aves y una hermosa enfermera que atienda a todos sus caprichos-Dijo Mikel forzando la voz para que sonase tranquila y serena. -¡Sino pudrirse a la sombra de unos barrotes!- dijo Azurik de tal modo que la frase “serena” de Mikel quedo finalizada por un descargue de cólera. -No me importa sus razones-Les freno Satsuya-Hasta que no obtenga el alta medico no va a ninguna parte, ahora si me disculpan, tengo que ir a llamar al doctor, ¡Muy buenas tardes para ustedes!-Finalizó Satsuya escabulléndose entre ambos hombres.
A todo esto, Patxi permanecía desconcertado, tumbado en su cama, pensando “¿De verdad soy un criminal? No, seguro que no, toda esa conversación, este hospital, mi accidente, todo, todo es un sueño ¡Si! Eso es, todo es un sueño, sólo he de esperar a que me despierte, esto se acabara y yo volveré a mi rutina, rutina, ¿Cual será mi rutina? ¿Al despertarme la recordaré? O no, tal vez nunca recuerde nada y puede que esto no sea un sueño, puede que yo sea un asesino, un ladrón o un secuestrador, es posible que en aquel callejón no me persiguiera un atracador, sino…. ¡La policía! Si es cierto me perseguía una moto, salté una valla, llevaba una mochila con… dinero, ¡Si es cierto! Llevaba mucho dinero, pero… ¿Por qué?”
Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando tocaron a la puerta, acto seguido un hombre alto vestido con una bata blanca, entró en la habitación seguido de Satsuya, el hombre, fácilmente reconocible como doctor, se dirigió a Patxi: -buenas tardes -Saludó-¿Cómo se encuentra? -Pues, me duele bastante la cabeza, pero, aparte de eso, bien. -Vale, es lógico que te duela la cabeza, recibiste varios impactos fuertes en la parte posterior de tu cabeza y según los informes que me han llegado, sufres de perdida de memoria, ¿no es cierto? -Si, apenas recuerdo los últimos segundos antes de perder la consciencia - Bien, pues antes de nada, soy el Dr. García, yo le he estado tratando estas últimas semanas -Encantado, esto…yo… soy… Pa… ¡Dios mi cabeza!-Exclamo llevándose las manos a ella. -¿Estás bien?-pregunto Satsuya alarmada. -Si, eso creo, al intentar recordar mi nombre, fue como si un avión se estrellase contra mi cerebro. -No debes forzar los recuerdos- Dijo el Dr. García –Tienes que dejar que ellos vuelvan a ti por su cuenta. Satsuya… -¿Si? -Toma su ficha, permanece junto a él, dale conversación a ver si recuerda algo mientras viene la psicóloga - Cuando llegue la doctora, déjalos a solas- Dijo el Dr. García a modo de despedida mientras salía por la puerta. -Bueno… antes has dicho que tu nombre empezaba por Pa ¿cierto? -Si…. Mi nombre es, es, es –empezó a repetir en susurros. -No debes forzar los recuerdos… deja que vengan solos -¡¡Patxi!! –Exclamo repentinamente
Satsuya se quedo asombrada, nunca antes había visto a alguien, poner tanto ímpetu en algo, ni siquiera ella era capaz de esforzarse tanto, estaba inmersa en los susurros de Patxi, cuando tocaron a la puerta. La doctora San Félix asomo la cabeza por la puerta. -¿Se puede?- pregunto. -Esto… sí, sí, adelante ahora salgo- Dijo Satsuya confusamente, mientras se acercaba a la puerta para salir. Una vez Satsuya estuvo fuera, la Dra. San Félix empezó a hablar. -Hola, soy la doctora San Félix ¿Tu nombre es…? -Patxi, creo- Dijo bruscamente -Bien Patxi, según los informes sufres de pérdida de memoria, ¿no? -Si -Vale ¿recuerdas cómo has llegado aquí? -A medias, estaba huyendo y me caí. -Y… ¿De que huías? -De…- Patxi se detuvo, no pensaba decir que huía de la policía- No lo recuerdo -De acuerdo ¿Sabes por qué huías? -Si, tenía algo en la mochila que no era mío. -¿Qué era eso que no era tuyo? -Dinero, mucho dinero. -Hmmm ¿Dinero que no era tuyo? -Si, creo -Te voy a repetir esta pregunta ¿Quién te seguía? -La policía, dos coches y una moto -llevabas mucho dinero ¿Verdad? -Si -Y… ¿De dónde lo habías sacado? -Del banco -¿Robado? -¡No! Yo nunca robaría nada, yo no…- Se calló y permaneció pensativo “Yo, robar, no, no creo, aunque recuerdo…”- Recuerdo- Continuo Patxi- Que a mi hermana pequeña le hacía falta dinero, mucho. -¿Tu hermana? -Si, Riku, tiene problemas con las drogas. -¿Drogas? ¿Cuántos años tiene? -Tiene 17 años. -¿Qué necesidad tenía para requerir tanto dinero? -Se lo debía a un camello, ella para saldar su deuda, estaba ayudándole a vender y mis padres la pillaron con 100g de no sé qué mierda, lo tiraron al retrete, ahora mi hermana tiene los días contados. -¿Te das cuenta de que has recordado una larga historia sobre tu hermana?- Pregunto la doctora -Si, ahora recuerdo más, yo… atraqué un banco. -Bien, creo que mi labor aquí ha terminado, llamaré a la enfermera- Dijo la Dra. San Félix levantándose y dirigiéndose a la puerta.
Al de cinco minutos volvió Satsuya, estaba pálida, traía malas noticias. -Hola- Dijo dirigiendo una sonrisa forzada hacia Patxi. -Hola- Contesto Patxi lentamente. -Te van a trasladar- Dijo Satsuya finalmente. -¿¡Trasladar!? ¿Dónde? _A…- Satsuya calló, hubo una espera en completo silencio, Satsuya no sabía qué, mejor dicho, cómo decir lo siguiente, así que permaneció mirando al suelo. -¿A dónde? ¡Maldita sea! -A la- Y rápidamente, dijo algo que se entendió así- Crcl -¿¡Donde!? -A la… Buff… A la cárcel- Finalizó. -¡A la cárcel! ¡A mí! ¿Por qué? -Si no lo sabes tú…, menos lo sabré yo. -¡Yo sí lo sé!- Dijo Mikel que llevaba un rato en la sala- Has cometido un robo, si confiesas, tu sentencia será menor. -¿Hay pruebas concluyentes de que hubiese sido él?- Preguntó Satsuya. -¡Le cogieron huyendo de la policía y con el dinero! ¿Qué mas pruebas necesitas? -Bueno… igual… ¡Si! Igual se encontró la bolsa, le acusaron injustamente y echó a correr- Dijo Satsuya. -¿¡Qué!? -Satsuya…-Le cortó Patxi a tiempo para evitar la cólera de Mikel- ¿Por qué me defiendes? -¿Eh?- Satsuya no se había dado cuenta, pero… estaba defendiendo lo indefendible, con toda su voluntad. -Eso, Satsuya explícanos por qué- Continuó Mikel. -yo…- Comenzó Satsuya- Pues la verdad, no lo sé, es que no puedo creer que tu… No lo comprendo, lo poco que te conozco, pareces un chico muy majo, sí que puedo entender que tuvieras la necesidad de cometer el robo, pero no que lo hallas hecho. -Yo, lo hice, robé el banco, lo confieso, pero fue para salvar a mi hermana, necesita protección. -De acuerdo, debido a que has confesado, veremos qué podemos hacer con respecto a tu hermana. -Gracias- Contesto Patxi. -Pero tú, vendrás a la cárcel, el tiempo ya se discutirá en el juicio, o con el fiscal. -Es justo- Concluyó Patxi- Y ahora, me gustaría descansar, si no es mucha molestia. -Vale- Contestaron ambos. -Te deseo suerte en el juicio. -Gracias Satsuya. -De nada- Contestó ella con una sonrisa.
Patxi se quedó solo en la habitación, había tenido un día agotador, en seguida se sumergió en un profundo sueño. A la mañana siguiente, se despertó pronto. Tras el desayuno, vino una mujer, afirmando ser la fiscal enviada por el banco. -Buenos días, mi nombre es Azucena Campa, soy la fiscal contratada por el banco para este caso- Comenzó la mujer. -Buenos días- Repitió Patxi. -He venido para ofrecerte un trato -¿Un trato sobre qué? -Sobre la cantidad de días que estarás en “chirona”, ¿Sobre que iba a ser sino?- Contesto Azucena en tono burlón. -Pues… ahora que lo dices… es cierto. -Vale, tras esta muestra de ignorancia, por favor, concentrémonos en lo importante. -De acuerdo. -Tras arduas deliberaciones hemos decidido ofrecerte, una condena de treinta y ocho meses. -Treinta y ocho meses- Susurro Patxi- Es mucho tiempo, tres años. -Ten en cuenta que en el juicio te pueden caer diez años o más. -También es verdad. -Yo que tú aceptaría, tres años tampoco es tanta condena, saldrías para enero, justo para empezar un nuevo año. -Pero mi hermana… -Tu hermana, sí, ese tema, cuánto antes se decida lo que se va a hacer contigo, antes se podrá mandar agentes a que la protejan, piénsalo. Azucena si dirigía a la puerta para salir, cuando: -Espera- Dijo Patxi con voz temblorosa- A…acepto, tres años y dos meses. Azucena sonrió y salió por la puerta.
Al día siguiente lo trasladaron a la cárcel, le fueron a buscar con un furgón policial, Satsuya lo acompañó hasta la salida del hospital y cuando llegaron los policías y se llevaron a Patxi, ella se quedó en la puerta del hospital, sin decir nada, mirando fijamente cómo Patxi desaparecía en el furgón, cuando este cruzaba la esquina.
Transcurrieron quince tortuosos minutos de trayecto para Patxi, que se dedicó a pensar, pensar en su hermana. “Ahora que voy a la cárcel ¿Riku estará bien? Si, la policía se encargara de que no le pase nada, espero ¿Volveré a verla? Ojala recuerde el número de teléfono de casa, aún así ¿Qué le diría? –Hola Riku ¿Cómo te va todo? Yo estoy bien, solo me van a encarcelar por intentar salvarte, bueno, te llamo dentro de treinta y ocho meses que es cuando salgo, adiós- Pues no, casi mejor así, no debe saber por qué voy a la cárcel” . Sus pensamientos fueron interrumpidos por las puertas del furgón al abrirse, había llegado a la prisión.
continuaMedia hora después de acabar su turno, Satsuya se puso a buscar datos sobre Patxi, para averiguar donde vivía y poder avisar a Riku, su hermana. Tras una hora de búsqueda de datos, hallo una dirección. Sin saber si le serviría de algo o tan solo como perdida de tiempo, se puso en marcha.
Al llegar a la casa de la dirección, encontró una hermosa casita blanca, con techo azul y un pequeño, pero precioso (aunque un poco descuidado) jardín a la entrada. Toco el timbre, unos segundos después, oyó una voz femenina decir: -¿Quién es?- Mientras se habría la puerta, Satsuya vio a una chica joven, no muy alta, ojos verdes, pelo rubio y lacio. -¿Eres Riku?- Pregunto Satsuya. -¿Quién lo pregunta? -Soy Satsuya, trabajo en el hospital, tengo noticias para Riku -Bien, pongamos que soy yo. -¿Tu hermano es Patxi? -¿¡Qué sabes de él!?- pregunto alarmada. -Yo… -¿Del hospital? ¡Eres del hospital!- Le corto Riku- No… ¿No le habrá pasado nada? ¿¡Verdad!? Pasa, cuéntamelo todo. -De… de acuerdo- Dijo Satsuya un tanto perpleja. Una vez dentro y con una taza de té delante de cada una de ellas, la conversación continuó: -Perdón por el escándalo de antes- Comenzó Riku- Hace días que no veo a Patxi, estoy muy preocupada. -Con razón lo estas, Patxi… atraco un banco para poder pagar tus deudas. -¿¡Qué!? Ese idiota ¿Cómo se le ocurre? -Bueno, el caso, es que al huir de la policía, sufrió un accidente y se despertó sin memoria en el hospital. -Hmmm ¿Esta bien? -Eso creo, se lo han llevado a la cárcel. -¿Recuerda algo? -Si. -¿Qué? -A ti. -¿A mi? ¿Solo a mí? -Exacto, le han condenado a treinta y ocho meses de prisión. -Espera… ¿Le han metido en la trena? -Si, ya te, lo había dicho- Dijo Satsuya con un ligero tono bacilón. -Si, perdona. -Tranquila. -Y... ¿En que cárcel esta? ¿En la de Sin Pastati? -Si, creo que deberías ir a visitarle -No lo dudes. -¿Sabes llegar a la cárcel?- Riku se detuvo para pensar- Creo que no. -Esta bien, si quieres, podemos quedar algún día y te enseño el camino. -Me encantaría- Contesto Riku con una sonrisa. -bueno, ahora me tengo que ir, toma, mi teléfono-Dijo tendiéndole un papelito con un número escrito. -Adiós. -Hasta otra.
Mientras tanto, a Patxi le daban la “bienvenida” en la cárcel, le dirigieron directamente a su celda, al entrar, había un hombre, más o menos de su misma edad, sentado en la coma leyendo una carta. Azurik le indico: -Esta es Oscar, tu compañero de piso- dijo soltando una risa malvada- Bueno, que os llevéis bien- Y tras decir esto último se fue.
El silencio no fue interrumpido durante un buen rato, finalmente, Patxi se presento: -esto… Hola… Me llamo Patxi- Oscar levanto la vista del papel y con mueca burlona dejó escapar una carcajada -Ja, ja, ja, ¿¡Que clase de nombre es Patxi!? ¿Acaso has salido del anuncio de la tele? Ja, ja, ja- Continuó riéndose un buen rato, entre burlas decia su nombre, finalmente, se tranquilizo y dijo: -A ti hay que buscarte un mote rápido. -Un mote, ¿Para qué? -¡Para que no seas el hazmerreír de toda la prisión! -Hmmm claro, tiene lógica. -¡tiene lógica! ¡Ahí va la ostia! ¿Tú de donde has salido, directo de la biblioteca? ¿A caso te han encerrado por devolver un libro tarde? -oye, no te pases, que yo nunca he pisado una biblioteca. -¡A pues yo si! Ambos se rieron durante un buen rato. -Respecto a tu mote…- Comenzó Oscar.
Al día siguiente, tocaron a la puerta de la casa de la familia de Patxi, Riku se dirigió hacia la puerta, le dolía la cabeza, no se preocupo por mirar quien era, abrió diciendo bruscamente: -¿Qué quie…- Se interrumpió al ver el rostro de quien había al otro lado de la puerta, era Nikkon-¿Qué haces aquí? Te dije que te iba a pagar. -Si tia, pero entiéndeme, necesito la pasta, no puedo esperar mas, ¿Tienes lo que me debes? -no, pero… -¿¡No!? Tia, te he dado mucho tiempo, se me agota la paciencia. -Por favor, dame una semana, mi hermano esta en la cárcel y yo… -No me rayes con tu hermano, paso de él, o me das el dinero ahora mismo o ya sabes lo que toca- Dijo abriendo una navaja que había sacado del bolsillo de la chamarra. -No, espera, por favor, te lo ruego, te pagare- A Riku se le escapaban las lagrimas, no podía contener el miedo en su interior, sollozaba, lloraba y suplicaba. Nikkon la empujó y dijo: -Mira tia, no pienso permitirte que me tengas en la sala de espera, y menos con la excusa de que tu hermano el “Don perfecto” esta en la cárcel, que eso no cuela, así que o me pagas o te rajo y págame ya que me empiezo a repetir tia. -Pero… es que no tengo la pasta, y… yo… Por favor- Termino Riku poniéndose de rodillas, suplicándole piedad. -Bien, bien, de rodillas serás mas fácil de “degollar”. -¡No!- Grito Riku pegando un salto hacia atrás.
El teléfono sonaba en casa de Satsuya, eran las diez y media y ella estaba abriendo la puerta, llegaba de trabajar, cuando se percato de que el teléfono estaba sonando salió disparada hacia el, cogió apresuradamente el auricular del teléfono y dijo: -¿Si? Diga- -Hola- Sonó una voz masculina, con tono bastante serio-¿Es usted la señorita… Satsuya? -Si, y… -Bien- Le corto la voz- ¿Puede darnos su nombre completo? -Si, claro, pero… ¿Y usted quien es? -Si, como no, me llamo Manu, soy el jefe de la policía. -¿¡Jefe de policía!?- Pregunto Satsuya asombrada. -Así es, ¿Podría contestar a la pregunta? - Si, perdón… Mi nombre es Satsuya Bescos. -De acuerdo, dime Satsuya ¿Qué sabes sobre Riku Aguirre? -¿De Riku? Apenas se algo, se donde vive y que tiene un hermano, nada mas, y ¿Por qué lo pregunta, agente? -Porque Riku ha sido asesinada- Soltó Manu con una total frialdad. -¿¡Qué!?- Satsuya apenas podía respirar, sin darse cuenta, sus calidas mejillas se vieron recorridos por unos finos ríos de tristeza-¿Cómo que la han asesinado? -La encontramos con un montón de rajas, estaba desangrada, al parecer, tras varios intentos, le cortaron la yugular. -¿Y por qué me habéis llamado? ¿L o sabe ya patxi? -Encontramos tu número en la mesa que tenia en la sala, de momento solo tu lo sabes. -Por favor, dejad que yo se lo cuente a Patxi. -De acuerdo, que le sea leve. -Adiós- Satsuya colgó entre sollozos.
Al día siguiente, Satsuya fue a hablar con Patxi. Se dirigía a la cárcel en bus, iba vestida de luto, eran las diez de la mañana. Al llegar a la puerta de la prisión Satsuya pidió permiso para entrar, en principio el guardia se negó, pero, una vez le hobo explicado el motivo de su visita, Satsuya pudo pasar.
Azurik fue a llamar a Patxi para que se reuniera con Satsuya, no le costo mucho encontrarle puesto que estaba en su celda, hablando con Oscar, su compañero de celda, al asomarse por la puerta de la celda, Azurik comenzó a hablar. -Patxi… -Chiffo- Le interrumpió Oscar. -¿Perdón? ¿Qué es eso de Chiffo? -Mi… mote- Aclaro Patxi -Vale, como queráis, “Chiffo” tienes visita, parece ser importante, acompáñame. -Voy- Dijo Patxi levantándose. -¡Vamos! No tengo todo el día. -Si, si, ya voy…
Al llegar a una sala mínimamente decente, patxi se percato de que en una de las mesas que había en la sala estaba Satsuya, sentada, retorciendo un pañuelo, con las manos enfundadas en unos guantes negros. -¡Satsuya! ¿Qué haces aquí?- Dijo Patxi sorprendido -Pues… es que… te tengo que decir una cosa Patxi- Dijo Satsuya mirando a Azurik de manera que entendiese que se lo tenia que decir a Patxi y no a el, para que saliese de la sala. -De acuerdo… ¿Qué ha pasado? -¿Cómo sabes que ha pasado algo…? -Pues porque la ultima vez que te cortaste tanto mientras hablabas era para decirme que me iban a encarcelar. -¡Y lo hicieron!- Dijo Azurik interrumpiendo completamente el ambiente serio y pensativo que se había formado. -¿Te importa dejarnos solos Azurik?- Dijo Satsuya sin alzar demasiado la mirada. Una vez Azurik hubo abandonado la habitación, continuó la conversación. .Bueno, ¿Qué me has venido a decir? -Buff, bien, bueno mal, veras… Riku… -¿¡Riku!?¿Has hablado con ella? ¿Qué tal esta?-Le interrumpió Patxi con tono eufórico. -¿Qué como esta? Pues… esta… digamos que ya no tiene que preocuparse del dinero que debía. -¿De verdad? ¡Que bien! Me alegro de que le vaya bien con ese tema. -Pues no deberías. -¿Qué? ¿Por qué? -Porque el motivo de que Riku ya no tenga deudas es… buff, es que… esto… -Déjate de rodeos ¡Dímelo! -De acuerdo, ahí va…Riku esta… muerta. -¿¡Qué!? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Quién? ¿Por qué? -Patxi… -Pero ¿Por qué? ¿Qué ha pasado? -La degollaron. -¿¡Quien!? -No lo se. -…- Patxi permaneció en un silencio sepulcral, las calidas lagrimas resbalaban por su sonrojada cara, haciendo que esta, brillase con las tristes luces que les rodeaban.- Satsuya… gracias por haberme avisado- Dijo sin dejar de llorar- Ahora, si no te importa, me gustaría estar solo. - Si, claro.. Bueno, adiós- Dijo Satsuya mientras se levantaba y se dirigía a la puerta lentamente, esperando que Patxi se despidiera de ella, finalmente, salió de la sala, solo con un silencio como despedida.
Patxi regreso a su celda, sin llorar, pero con la mirada baja en todo momento, no se preocupaba de alzar la mirada, mirase donde mirase, veía a su hermana diciéndole adiós con la mano y tras ella un fondo gris.
A la hora de la comida Patxi permaneció completamente en silencio a pesar del alboroto que lo rodeaba. Justo cuando estaba a punto de levantarse, escondió el cuchillo entre el calcetín y su tobillo ocultándolo con el pantalón.
Cuando estuvo solo en la celda, se sentó en la cama y cogió el cuchillo, acto seguido se lo pego en la muñeca sintiendo como un escalofrío le recorría todo el cuerpo. Mientras apretaba poco a poco el cuchillo y sentía como los fríos, pero calidos a la vez, mientras los dientes del cuchillo se hundían en su piel, desgarrando su vena, pensaba “ Ahora que la única persona que recuerdo ha muerto, ¿Qué sentido tiene vivir? Me he quedado solo con mi existencia, solo en esta vida con mi hermana muerta, una sombra que me persigue, que esta al cruzar todas las esquinas, al cerrar los ojos para dormir y al abrirlos cuando despierto. Solo, tengo una cosa mas que decir antes de morir”- A… adiós- Tartamudeo mientras que su vida se esfumaba como dos polluelos al volar y mirar el nido, por ultima vez, un río que desborda en el mar para desaparecer, y mantenerse en el recuerdo, entre tantos otros recuerdos.
El cuerpo prácticamente muerto de Patxi, yacía tumbado en la cama, ahora de un color rojo, los últimos segundos de Patxi, se esfumaron, reflejados en una lagrima, una lagrima de paz interior, que iba dirigida a la muerte de su hermana, la ultima lagrima que se derramaría por ella, su vida desapareció. Murió y… Recordó.
FIN |
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